Shiatsu

El “Shiatsu” es un tratamiento de origen japonés,
cuyo objetivo es el de mejorar la salud, estimulando
la capacidad natural autocurativa del organismo a
través de presiones (dígitopresión) que se reparten
por todo el cuerpo.
Es aplicable en molestias musculares, fibromialgia,
dolores de espalda, cervicalgias, lumbalgias y
ciáticas, tendinitis, tortícolis, estrés, insomnio,
migrañas, trastornos digestivos, embarazo y
post-parto, desórdenes menstruales... entre otros.
A través de suaves presiones y estiramientos, el
“Shiatsu” consigue eliminar las contracturas y
dolores de espalda causados por la tensión y las
malas posturas que adoptamos a lo largo del día.
El Shiatsu es un gran regulador del Sistema Nervioso
Autónomo,
ya que al presionar en profundidad, los nervios que
recorren a lado y lado la columna, equilibra nuestro
sistema nervioso autónomo, volviendo la respiración
más profunda y relajada.
Favorece, además la circulación de la sangre por
todo nuestro organismo, proporcionando más
movilidad a las articulaciones.
Una sesión de Shiatsu, dura entre 50 minutos y una
hora. No se utilizan aceite ni cremas, y se aplica
normalmente sobre un atuendo de ropa cómodo para la
persona sobre la que se va a trabajar.
¿A quién se recomienda recibir Shiatsu?
Se puede y se recomienda recibir Shiatsu a cualquier
edad, desde niños a ancianos, durante el embarazo y
post-parto, ya que un tratamiento regular, estimula
el buen funcionamiento de las funciones
fisiológicas.
¿Existe alguna contraindicación para recibir Shiatsu?
No se debe aplicar Shiatsu en: enfermedades contagiosas, pleuresía, peritonitis, pielitis,
apendicitis, úlcera péptica, pancreatitis, úlcera
duodenal, cirrosis hepática, obstrucción intestinal,
fiebre o excesiva debilidad física.
El Shiatsu en
personas afectadas de Fibromialgia
Los Terapeutas de Shiatsu consideramos a la persona
en su conjunto, es decir, holísticamente, de
manera que tratamos todo el cuerpo: (espalda,
piernas, pies, cuello brazos y abdomen), pues
consideramos que un síntoma o dolor puede ser
causado por un desiquilibrio estructural u órgánico.
En la Fibromialgia, existe dolor muscular
generalizado acompañado de rigidez, así como
sensación de fatiga o cansancio. Entre otras razones,
este dolor muscular es debido a unos bajos niveles
de oxígeno en los músculos, que desencadenan a la
larga en fatiga crónica. El tratamiento regular
de Shiatsu, mejora la circulación y ayuda a que
el ácido láctico (sustancia que provoca rigidez en
los músculos), sea transportado al hígado, donde se
reconvierte en glucosa y de esta manera se consigue,
flexibilizar los músculos, y disminuir el dolor
muscular.
El Shiatsu, a través de sus presiones moduladas,
establece una comunicación con el Sistema Nervioso
Autónomo, ayudando a equilibrar las posibles
descompensaciones que se puedan manifestar y
favoreciendo la conexión entre los nervios
periféricos que inervan el Sistema
Musculoesquelético.
El Shiatsu y la Medicina China
 El Shiatsu guarda una relación muy estrecha con la
Medicina Tradicional China. La mayoría de líneas de
puntos que se presionan coinciden con los meridianos
de la Acupuntura.
Los procesos de homeostasia activa que los seres vivos mantienen con su
medio, se sustentan y articulan mediante una
compleja red energética que surca nuestro organismo,
esto es, los meridianos o canales energéticos. Estas
rutas electro-magnéticas tienen la función de
adaptar a la economía de los sistemas biológicos
todos los influjos que estos reciben en forma de
colores, olores, sabores, notas musicales, espectro
solar, campo electromagnético terrestre, etc.
Estimulando con los pulgares puntos específicos de
estos canales energéticos o meridianos, se logra
armonizar y regular energéticamente a la persona,
mejorando sus funciones digestivas, endocrinas y
cardiovasculares. Si existe algún desorden en el que
se afecte uno o más de estos sistemas, es muy
recomendable combinar Shiatsu y Acupuntura.
Antecedentes históricos del Shiatsu
Sus orígenes se remontan a más de 3000 años atrás,
cuando los antiguos sabios chinos observadores
profusos de la naturaleza y el ser humano, se
percataron que la presión sobre determinados puntos
del cuerpo aliviaba el dolor allí donde este se
manifestaba, y beneficiaba además otras partes del
cuerpo más alejadas del dolor y del punto de
presión. Con el paso de los años se desarrollaron
varios sistemas y técnicas para aliviar dolores y
ayudar a combatir enfermedades.
Los chinos llevaron a Japón, todas estas técnicas
conocidas con el nombre de “Anma”.
No fue hasta mediados del s. XX, que el “Shiatsu” fue
reconocido oficialmente por el Ministerio de Sanidad
de Japón, gracias a la labor de “Tokujiro Namikoshi”
que consiguió el reconocimiento por el Ministerio de
Educación y Sanidad de Japón desde el año 1955.
Así, es cómo el Ministerio de Sanidad de Japón,
define el “Shiatsu”:
“Tratamiento que, aplicando presiones con los dedos pulgares
y las palmas de las manos sobre determinados puntos
del cuerpo, corrige irregularidades, mantiene y
mejora la salud, contribuye a aliviar diversas
enfermedades y activa la capacidad de autocuración
del organismo. No tiene efectos secundarios”.
Su nombre significa literalmente presión con los
dedos. (“shi”: dedos), (“atsu”: presión)
Además de la labor de Tokujiro Namikoshi, cabe
destacar también el trabajo desarrollado por
“Shizuto Masunaga”, discípulo de Namikoshi, cuyo
Shiatsu es conocido por el nombre de “Zen Shiatsu”.
Ambos estilos valoran tanto el estado físico como
el estado emocional del paciente.
|